jueves, 26 de marzo de 2015

Sal del clóset, ahora!

Celebra y agradece, un nuevo mundo se te abre!

He tenido la oportunidad de escuchar las historias que me cuentan sobre la dificultad para expresar la propia preferencia sexual. Particularmente recuerdo la angustia que le provocaba a un amigo mío darse cuenta de que se veía atraído por hombres y no por mujeres (él había estado de novio con una chica por varios años y tenía sueños muy arraigados sobre formar una familia "normal" compuesta
por hombre, mujer e hijos). Y una vez no pudiendo más que enfrentarse a la realidad de sus deseos, el enorme sufrimiento por querer contarle la verdad a su padre de quién temía su desaprobación y retiro del cariño. Aparentemente, su madre lo había aceptado con facilidad. Me contaba el dolor que este "saber" le causaba, todas sus ideas, creencias e ilusiones se derrumbaban de repente. Habiendo tomado coraje, se reúne con su padre para contarle su verdad y luego de la confesión comenzó a llorar desconsoladamente esperando alguna reprimenda o enojo de su parte. Muy a su sorpresa, su padre lo miró y le preguntó ¿pero, por qué lloras?!. 

Aún recuerdo la angustia que le provocaba conocer este aspecto de sí mismo. Como si hubiera sido un fantasma que incluso hoy temía enfrentar, una lado suyo que él parecía considerar oscuro, una cualidad que siempre había querido tener lugar en su vida pero que había estado reprimiendo por su propio miedo a lo que podría suceder si se expresaba tal cual era. Sin embargo, cuando tomó el valor para decirlo a quienes más apreciaba, nada de lo temido sucedió. Al contrario, se alivió por no tener que ocultarse más. Yo lo miraba escuchando muy atentemente su relato, intentando sentirlo, vivirlo con cada célula de mi ser para comprender al máximo por lo que esta persona había atravesado. Y lo que me preguntaba mientras tanto era, cómo este ser tan pero tan bello podía estar tan angustiado por lo que es? ¿acaso no puede ver que es una perfecta manifestación de Dios? ¿acaso no puede ver su belleza única? 

´¡Pero yo quería tener hijos!´, me decía. ´Se puede tener hijos aún siendo una pareja de hombres, por qué no?´ le decía yo. La cuestión radica en abrir la mente a nuevas posibilidades que antes no se habían considerado por tener otro esquema, otra visión. Ser creativo, de eso se trata para mí. 

Gay o no gay, nuestra orientación sexual no nos define. Somos más que nuestras preferencias sexuales. Somos pura energía indefinida, creativa; femenino y masculino están ambos presentes en cada uno. Entonces, si te encuentras encerrado en el "clóset" (qué metáfora, no?!) sal de allí ahora mismo danzando, celebrando, porque una parte de tí está a punto de ser descubierta, vivida, experimentada. Más temor que expresarte tal como eres debiera ser el vivir continuamente apresado por tus propios miedos. Desde el Tantra te digo, si sientes que tu cuerpo se encoge con determinada elección que estés tomando sabe que ése camino no aporta nada a tu crecimiento; en cambio, si sientes que todo tu ser se expande tan sólo con hacerte a la idea de esa visión, sabe que ésa dirección te dará libertad, aventura y crecimiento. Quizás te estés preguntando ahora mismo "¿y qué hago con el miedo que tengo?" y te contesto: "supera tu miedo a la muerte (la muerte de quién fuiste hasta ahora) y avanza, avanza, avanza... utiliza tu fuerza interna, toma valor, avanza y prepárate para lo que se viene". 

Tu divinidad sólo puede ser expresada cuando eres total. Tu divinidad no puede ser expresada cuando eres "a medias". Y este "estar a medias" los demás lo perciben. Puede que algunos se sientan más cómodos con alguien que está estático, que no cambia nunca, que no toma riesgos en su vida; pero puede que, y de seguro lo harás, comiences a rodearte de gente a quienes les fascine estar a tu lado, compartiendo un nuevo aspecto de ti mismo, gente que te ame por lo que eres y no por lo que pretendes ser.